dimarts, 6 d’abril del 2010

14 D'ABRIL A BARCELONA. VERITAT,JUSTICIA,REPARACIO I REPUBLICA..



COL.LECTIU REPUBLICÀ DEL BAIX LLOBREGAT.

Rojos, y a mucha honra.



LQSomos. Ángel Escarpa. Abril de 2010.
Después del enterramiento de los restos mortales – ya en sagrado – de 24 de las numerosas víctimas de la represión franquista en este archipiélago, leo en La Provincia un comentario de un lector, que no puede quedar sin justa respuesta. “¿Demócratas, los que pretendieron la revolución del proletariado, estos “rojillos” liderados por Bardém, Almodóvar y Miguel Bosé; los que gritaban viva Rusia y se definían como “rojos” …estos de la memoria histórica que reescriben la historia?…ni unos ni otros eran demócratas” (equiparando a republicanos y franquistas)

Trataré de responder desde aquí a este señor y a tantos y tantos que piensan como él, a pesar de mis limitaciones intelectuales, ahora que todos somos ricos y tenemos el frigorífico a reventar, dejando muy claro que, en las manifestaciones a las que yo voy, nunca les vi el careto ni al Bosé ese ni al director de cine, aunque sí que almuerzo con frecuencia con la Bardem admiradora de Pasionaria en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. En primer lugar, no creo que, todos los que fueron dueños de esos pocos huesos que hemos rescatado de la infamia de los “pozos del olvido” y de las zanjas improvisadas por la locura del franquismo, aceptaran el adjetivo de “rojillos”, como tampoco creo que fuesen necesariamente “quintacolumnistas” todos los ejecutados en Paracuellos, en las horas en que se temía que iba a caer Madrid y llovían “pavas” sobre la población civil.

¿Eran rojos los sacerdotes vascos fusilados por Franco, en 1936, por intentar defender Euzkadi de los que meses más tarde bombardearían Guernika, los que no tomaron las armas y se limitaron a dar asistencia espiritual a los combatientes leales a Aguirre? ¿Eran rojos también todos los hojalateros, relojeros, tranviarios, todos los novilleros, poetas y maestros represaliados, no muertos en combate? -tantos de ellos jamás supieron lo que era un máuser después de lo de Melilla-

Si he de juzgar a partir de algo concreto lo haré a partir de la figura de mi padre, “rojo” convencido. Luchador desde las primeras horas en el frente de Madrid, participa posteriormente en las batallas de Teruel y Lérida para, en el verano del treintaiocho, cruzar el Ebro y combatir en Sierra Caballs, y Sierra Pandols - ahora con los de la CNT y más tarde en las filas del Partido Comunista – para acabar peregrinando por el “acogedor” campo de concentración de Barcarés, en Francia, de donde sería trasladado al no menos tenebroso Campo de la Bota, en Barcelona - este señor quizás lo sabrá también: de donde no todos los tíos que entraban salían vivos, en aquellos años de derrota y que tanto nos recuerdan los años de Mauthausen, de donde, a decir de sus carceleros, no se salía si no por la chimenea; los que fueron ejecutados y quemados en Francia por actuar de pasadores de agentes y combatientes británicos y aliados al otro lado de los Pirineos.

No me quiero extender mucho pero valdría la pena refrescar la memoria un poco y recordar que, muchos de estos demócratas con comillas, regresarían a la España franquista luego de perder aquella guerra, luego de combatir en media Europa, como Cristino García, que después de vencer en la batalla de La Madeleine, regresó aquí para combatir al aliado de Musilini y Hitler para, un tiempo después, caer bajo las balas de Franco en un campo de tiro cualquiera; los que liberaron París, los que lucharon en Rusia, en Noruega, en África, y nunca aparecen en las películas de Hollywood; los que pelearon allí donde hubiera un pedazo de tierra por liberar del nazismo, con la sola promesa (incumplida) de que más tarde se liberaría España del yugo franquista.

Sí, la sombra de las ejecuciones sumarísimas en la zona republicana pesará siempre sobre la conciencia de esa izquierda que escapó por los pelos de las cárceles y de la represión del General. Pero qué cabía esperar de aquellos hombres que durante siglos solo habían sido carne de cañón en los campos de Flandes, en las ciénagas de la América española, en el África de Millán Astray, de Annual y el Barranco del Lobo. Qué se podía esperar cuando se enteraban de que su compañera, su hermana o su madre, en la retaguardia, había muerto, con la cabeza a varios metros de la cola de la Gota de Leche, donde esperaban por el alimento para los que nacimos en aquellos duros años. Qué se podía esperar de aquellos “rojos” que, tras introducir un papelín por la ranura de una urna, por primera vez en sus vidas conquistaban un título: CIUDADANO, algo tan simple que le habían negado la monarquía y todos los caciques desde la más remota antigüedad. Qué podía esperarse de aquellos que firmaban con la yema del dedo cuando se alistaban en los banderines de enganche de las banderas de La Legión, huyendo de la miseria; los que se incorporaban al 5º Regimiento para defender la revolución del proletariado: el derecho a un pedazo de tierra, antes de que ésta se los tragase definitivamente. Aquí me cuentan que el bracero trabajaba en la zafra del plátano de sol a sol; que él y los suyos apenas conocían otro alimento que unos cascos de cebolla y una pella de gofio, y eso sí: toda el agua que quisieran, que aunque era mala y no apagaba la sed de justicia, aliviaba las penas, aunque no la de ver cómo, aquí y allá, el “amo” le ponía la mano encima a la mujer o a la hija casadera (ya me entiende: lo del derecho de pernada.) Demasiado niño muerto por ausencia de medicamentos en la casa del pobre, de perras para pagar al médico; demasiada ausencia de escuelas, de derechos universales, para pedir encima que no se identificaran con la estrella bolchevique, ¿o aún debían hacerlo con la causa de Gil Robles y la de los generales africanistas que trajeron a alemanes, italianos y marroquíes para combatir a las “hordas” rojas y masónicas y sembrar con plomo las tierras que hicieran famosas el Caballero Don Quijote? ¿Quién le podrá reprochar mañana a nuestros jóvenes de hoy, esos que embuzonan publicidad de Telepizza en nuestras ciudades a falta de salidas profesionales, cuando arrastren por las calles de nuestras ciudades tanto busto, tanto retrato del rey mercenario, impuesto por el máximo responsable de casi un millón de muertos y aliado de los que ocasionaron 6.000.000 de muertes al pueblo de Israel, los 20.000.000 de muertos en la Segunda Guerra Mundial en la Rusia soviética?

Si, el problema del fascismo en las primeras horas del “alzamiento nacional” fue que los “rojos” no supimos ser demócratas: nadie antes había enseñado a aquellos “feroces” milicianos, que fusilaban a Jesús en el Cerro de los Ángeles, a leer a Kant, a Spinoza, a Cicerón, a Platón. El que sabía leer, apenas había leído La madre de Gorki y la Cartilla Antifascista; los que conocieron los días de las Misiones Pedagógicas en el Pueblo, los que escuchaban por primera vez, boquiabiertos, los mítines del POUM y oyeron hablar de las colectividades agrarias, de la Reforma Agraria y aprendieron a contar con las balas en el frente, no se resignaron a ver de nuevo instalados en el poder a los dueños de las tierras, las fábricas, las minas; como decía el poeta de Zamora: “los dueños del caballo y la pistola”, los dueños de sus vidas desde que los echaron al mundo, no se resignaron a la pasividad del 10 de agosto de mil novecientos treintaidós, cuando Sanjurjo quiso abortar aquella República con solo 17 meses de nacida. No se quisieron resignar los obreros de la industria de Cataluña ni sus camareros, los vascos de Aguirre, los valencianos de Blasco Ibáñez, los extremeños de Felipe Trigo y Gabriel y Galán, los andaluces cantados por Hernández y Lorca, los españolitos de Antonio Machado que no eran heridos por las penumbras de las iglesias y las homilías del clero en la recogida devoción de los templos. Quizás su problema también: los que hoy nos dan ejemplo, tantos involuntariamente, desde esos huesos que nos hablan de dignidad, del sacrificio, de la heroicidad de unas horas sin armas y lejos de la Capital de la República que les proveyera de camiones para movilizar a los militantes de los partidos y de los sindicatos, de hombres que sustituyeran a los gobernadores, generales y alcaldes fusilados por los golpistas. El problema para la reacción fue cuando los esclavos dejaron de ser los sumisos súbditos del pasado para asumir un papel activo en un proceso revolucionario.

No, no todos eran demócratas. La inmensa mayoría de los que hicieron posible aquella epopeya no eran si no un pueblo cautivo de la tradición y las supersticiones; la ignorancia y la sumisión que sus dueños y señores les habían inculcado, devenidos ahora en los émulos de los días de Espartaco y de la Comuna de París. No, los voluntarios de 54 nacionalidades - de las 66 que entonces conformaban la comunidad internacional - las Brigadas Internacionales, en esta ocasión no venían a las tierras de Albéniz, de Goya, de Falla y de Santa Teresa para beber los excelentes vinos de Osborne ni a disfrutar de las sabrosas paellas y la destreza de Ignacio Sanchez Mejías con la muleta, mucho menos a rescatar en santa cruzada el Santo Grial.

Me falta el espacio, pero no los argumentos para responder a éstos que se dicen demócratas pero apoyan a Gobiernos que les niegan la medicina y los servicios sociales a los más humildes de la nación más poderosa de la Tierra; los que, en nombre de su santa democracia y para preservar sus privilegios y los intereses de la gran industria a la que representan y les protege, llevan la maldición de las guerras y las hambrunas hasta la tierra más recóndita, sea ésta Afganistán, Chile o Cuba. Los que esquilman las tierras fértiles de Brasil, los que se “beben” el agua de los países cuya única riqueza es la agricultura, los que abortan los sueños de los pueblos que luchan por su liberación de la tiranía del capitalismo: en el Congo, en Bolivia o en Venezuela.

Qué bonito, señores burgueses, sentarse en una confortable butaca para aplaudir al coro de la zarzuela La Calesera:…LOS ESCLAVOS DE LA TIERRA SE ALZARÁN GRITANDO GUERRA …o tal vez las gloriosas voces de la celeste AIDA, elevando nuestros espíritus a los celestiales ámbitos de la gloria con los coros de Nabuco; pero qué jodido cuando, ese chavalito sin nombre de los concursos de la tele, que se parte el culo a reír y a aplaudir en lo Buenafuente, en Tenderete y en los estadios; el que participa en los carnavales como “mujer tetuda”, toma una botella de gasolina y se planta en medio de una calle de Madrid, de Génova o de Jerusalén para gritarles a los de toda la vida: ¡ NO PASARÁN!

Pero estaba hablando de un trabajador de la Fábrica Gas Madrid, un peón como tantos al que nunca vi con un libro entre las manos - ni de Marx ni de los otros - pero que tomó las armas cuando así se lo demandaron el sindicato y las consignas del Frente Popular para defender, entre otras cosas, una Constitución. Un hombre que, cuando regresó a aquella fábrica para palear el carbón con el que se alimentaban las baterías que producían el gas para la iluminación y las cocinas de la Ciudad, él que se movilizó para detener a los sucesores de Pavía, de Primo de Rivera - quizás los modelos del señor Tejero de 1981 - que estuvo en el mitin de Azaña del Campo de Comillas y, podría jurar que gritó en Sol aquel 14 de abril histórico, fue recibido en la citada fábrica con un: si quieres entrar a trabajar tendrás que hacerlo como nuevo: sin derechos. Si no, no haber ido a la Guerra.

Toda una lección de democracia, la de aquel capataz.

diumenge, 4 d’abril del 2010

Soberanía alimentaria y consumo responsable,como alternativas.



LQSomos. Xavier Montagut*. Abril de 2010.
Los múltiples efectos de la globalización económica, el empeoramiento de las condiciones de vida de millones de personas en el mundo, el deterioro ambiental, la prepotencia y el aparente poder absoluto de gobiernos, empresas y organizaciones internacionales como la OMC han ido generando en las últimas décadas una nueva oleada de movimientos de resistencia en todo el planeta.

Un papel especial en esta resistencia lo están jugando los tradicionales productores de alimentos, los pequeños agricultores o ganaderos, los pescadores, los pueblos indígenas, Resistiendo cada día más a su propia desaparición, quieren conservar su tierra y su agricultura. Todo este patrimonio de movilizaciones campesinas, de experiencias y de ideas se ha ido plasmando con el tiempo en un movimiento internacional, la Vía Campesina. En el centro de esta resistencia esta la estrategia, de soberanía alimentaria. Soberanía alimentaria significa devolver a cada pueblo y nación el control sobre los alimentos que produce y consume, recuperando todas las herramientas jurídicas, técnicas y políticas que necesite, incluyendo el control de los precios y los circuitos de intercambio. Adquiere su sentido en ámbitos locales, nacionales o regionales, que es dónde debe ir dirigida fundamentalmente la producción de alimentos.

Este concepto significa entrar directamente en las decisiones de qué alimentos se producen, de que manera y en que cantidad, es decir en las políticas agrarias de los estados. La alimentación de un país no puede depender de los caprichos del mercado internacional ni de las estrategias geopolíticas de una gran potencia: es una cuestión básica de supervivencia. Es decir, la alimentación y los sectores a ella ligados (la agricultura, la ganadería, la pesca…) son una cuestión de seguridad e independencia nacional. De soberanía, en definitiva. Son las personas, los pueblos, los que han de tomar en sus manos las decisiones de la política alimentaria. Son ellos, a través de sus decisiones democráticas, los que han de decidir qué, cómo y quién produce.

De esta manera, el concepto de soberanía alimentaria no se reduce a una fórmula genérica, sino que se trata de una herramienta metodológica para analizar y comprender una serie de fenómenos complejos. Una estrategia de lucha para abordar los problemas de la agricultura mundial y del hambre a principios del siglo XXI y un planteamiento radicalmente opuesto a la lógica neoliberal del desarrollo.

La soberanía alimentaria propone la reconstrucción de un modelo de intercambios agrícolas que se base en los mercados locales, regionales y estatales, capaz de vitalizar el desarrollo económico interno. No rechaza en absoluto el comercio internacional, pero redimensiona su importancia: tanto los precios como la producción deben ser regulados y orientados por las necesidades locales y no por los mecanismos de un mercado dominado por las grandes corporaciones.

Los alimentos, un bien público

La producción de alimentos, la agricultura y todo el conjunto de prácticas, conocimientos y actividades que giran a su alrededor deben ser considerados como un inalienable e importante bien público. Cuidar de la agricultura, a nuestro entender (y al entender de unos cuantos millones de agricultores), significa -por ejemplo- una política de subvenciones que se centre en los aspectos esenciales de la cuestión, ya que el debate más importante sobre las ayudas a la agricultura es hacia dónde se dirigen.

Ante el fracaso del modelo agroexportador y los desastres provocados por la industrialización de la agricultura, tanto en el terreno ecológico como en el social. En primer lugar, hay que subvencionar y apoyar a los agricultores y no a las industrias del campo. Una agricultura campesina es la única garantía de una producción de alimentos equilibrada, ajustada a las reales necesidades de la población, atenta a los equilibrios de los ecosistemas y capaz de gestionar armoniosamente el territorio rural. No se trata de volver a un pasado de penuria o de renunciar a la tecnología, todo al contrario.

Se trata de buscar alternativas válidas a un modelo agroindustrial que ha demostrado ampliamente toda su ineficiencia, su peligrosidad y su injusticia.

En el Norte, esto significa principalmente cambiar en 180º el rumbo de las políticas de subvención: abandonar la lógica de la sobreproducción y de la financiación de las exportaciones de excedentes mediante una rigurosa política de control de los volúmenes de producción, el establecimiento de precios agrícolas relacionados con los costes de producción, ayudas a las zonas más desfavorecidas y finalmente una política de prioridad de los mercados y mecanismos de comercialización locales.

Hay que dejar de ver la agricultura meramente como la producción. La agricultura ha sido históricamente el principal vehículo de las relaciones de los hombres y de las mujeres con su entorno natural. Los principios y las técnicas de la agricultura, de la pesca y de la ganadería tradicionales representan una elaboradísima síntesis del aprovechamiento y de la conservación de los ecosistemas: sólo la locura del beneficio económico rápido y a toda costa ha sido capaz de empezar la destrucción de la biodiversidad del planeta después de milenios de equilibrio. La financiación de la agricultura debe estar ligada al cumplimiento de estrictas normas que protejan la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos naturales.

La agricultura significa empleo y ocupación sostenible del territorio. El proceso de industrialización y especialización de la agricultura no sólo ha marcado el declive de las pequeñas explotaciones, con la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo, sino que nos ha dejado un mundo rural profundamente en crisis. Una crisis de abandono en las zonas menos interesantes, desde un punto de vista económico, y una fuerte crisis de identidad en las zonas donde más se ha desarrollado el sistema agroindustrial.

Subvencionar la agricultura significa entonces garantizar realmente su multifuncionalidad: financiar prioritariamente el modelo de la pequeña y mediana explotación, fomentar el empleo en el campo y la revitalización de las sociedades rurales alrededor de las actividades agrícolas, recuperar el equilibrio medioambiental a través de prácticas agrícolas sostenibles. En resumen, reconocer concretamente las funciones sociales y ecológicas que la agricultura posee.

Como hemos visto, la idea de soberanía alimentaria ordena y da sentido al conjunto de la política agraria. Recuperar la posibilidad de los pequeños agricultores de producir en condiciones dignas y de forma sostenible, plantea fundamentalmente el problema del acceso a los recursos. En síntesis, y según la expresión de los mismos movimientos campesinos: “La soberanía alimentaria implica la puesta en marcha de procesos radicales de reforma agraria integral adaptados a las condiciones de cada región y país, que permitan a los campesinos e indígenas -considerando a las mujeres en igual de oportunidades- un acceso equitativo a los recursos productivos, principalmente tierra, agua y bosque, así como los medios de producción, financiamiento, capacitación y fortalecimiento de sus capacidades de gestión e interlocución” (Declaración final del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, La Habana, 2001.)

Solidaridad desde la diversidad

Todas estas consideraciones configuran claramente la soberanía alimentaria como un modelo de producción, de intercambios económicos, de participación democrática, de políticas agrarias totalmente incompatible y alternativo al vigente. Entrando en un terreno más filosófico, se puede decir que la soberanía alimentaria responde a una idea profundamente humanista de las relaciones entre individuos, grupos sociales, fenómenos económicos, productivos y ambientales, opuesta frontalmente a los valores individualistas, excluyentes y atomizadores de la sociedad de consumo.

De esta forma, la soberanía alimentaria combina unos principios generales válidos en todas las situaciones con un respeto a la diversidad de ecosistemas, culturas e intereses de los pueblos y naciones, que permite plantear un trabajo común de agricultores de unos países y otros. Hoy, Vía Campesina agrupa a más de 200 millones de agricultores de todo el mundo que son conscientes de enfrentarse a unos mismos adversarios, de participar en una misma lucha y de tener en común unos objetivos que incluyen y no excluyen la diversidad de situaciones sociales, ecológicas y culturales.

Todo esto hace de Vía Campesina uno de los movimientos sociales más importante a nivel mundial, capaz de mantener un profundo arraigo en las realidades más diversas de los cinco continentes. Bajo la perspectiva de la soberanía alimentaria, el argumento de la competitividad entre agricultores aparece claramente como una estrategia política del discurso neoliberal, que ha disfrazado a menudo de intereses nacionales la competitividad y los intereses particulares de las grandes multinacionales.

La agricultura adaptada al medio social y ecológico que propugna la soberanía alimentaria, se complementa y posibilita con un enfoque agroecológico. Éste, “a diferencia del enfoque agronómico convencional (...) se centra en principios vitales como la biodiversidad, el reciclaje de nutrientes, la sinergia e interacción entre los diversos cultivos, animales y suelo, además de en la regeneración y conservación de los recursos.

Los propulsores de este enfoque parten de las técnicas y posibilidades de cada lugar y las adaptan a las condiciones agroecológicas y socioeconómicas” (Altieri et al, 2000).

La agroecología

Nacida en profundo contraste con la filosofía y la práctica de la “revolución verde”, la agroecología ha logrado en estos años afirmar su viabilidad a través de muchas experiencias en todos los continentes y con la participación directa de miles de agricultores. Las bases de esta viabilidad son fundamentalmente tres: la primera es que se trata de un sistema muy flexible que interactúa con los conocimientos tradicionales locales y propone soluciones relativamente sencillas y no agresivas con el medio (no utiliza insumos químicos y recupera la biodiversidad de los sistemas agrícolas). La segunda es que supone un modelo económicamente ventajoso para las pequeñas explotaciones: la dependencia de insumos externos al ecosistema se reduce enormemente y, promoviendo la diversificación de los cultivos, crea las condiciones para la autosuficiencia alimentaria y económica. Y finalmente, la tercera razón es que la agroecología, sencillamente, funciona.

Sin embargo, en una sociedad dominada por un consumo masivo y de baja calidad, las condiciones para hacer de la agricultura ecológica un nuevo y lucrativo negocio están dadas. El consumo de los productos llamados “bio procedentes de la agricultura ecológica”, a pesar de ser mucho más sanos y sostenibles, no son necesariamente sinónimo de agroecología.

Agroecología significa, como hemos visto, el establecimiento de un modelo alternativo, que devuelva la agricultura a los campesinos, que cree las condiciones para un desarrollo socialmente justo y que integre la agricultura en los ecosistemas de una forma harmoniosa. Supone también la existencia de un proceso participativo en la sociedad: agricultores y consumidores deben ser los protagonistas de este proceso, que beneficia a ambas partes.

Está claro que este gran proyecto no puede desarrollarse sin la participación de los pequeños campesinos, los ganaderos, los pescadores, las comunidades rurales y sus expresiones organizativas y sindicales en cada país. Sin ellos, es imposible recuperar la sabiduría necesaria para resolver el problema alimentario a nivel local.

Sin embargo, ellos solos no bastan. El derecho a una alimentación sana, el mantenimiento de los ecosistemas del planeta, son asuntos de toda la población. Para implementar una estrategia de soberanía alimentaria, se tiene que contar con el conjunto de la población, con la participación de los consumidores, de las ciudades, de los trabajadores en su conjunto. Es necesaria la acción de todos ellos y que su voluntad se plasme en políticas públicas.

Es decir, la presencia y la actividad de movimientos sociales de productores agrícolas, expresada en la Vía Campesina, no significa sólo una resistencia cada vez más eficaz a las políticas neoliberales sobre agricultura, sino prefigura, de alguna manera, todo un universo posible de relaciones, de intercambios de conocimientos, de debates, reflexiones y acciones conjuntas entre sectores diferentes. Los científicos sensibles tienen un nuevo campo de trabajo en la recuperación de la sabiduría indígena y campesina, con inmensas posibilidades. Los sectores preocupados por la gestión ecológica del territorio pueden encontrar sus aliados entre los campesinos que hoy pueblan la inmensa mayoría del planeta y gestionan sus recursos. Las personas sensibles a los problemas fundamentales de la humanidad -especialmente la llamada desigualdad entre el Norte y el Sur- tienen en las luchas campesinas un potente aliado y una fuente de alternativas. Los consumidores preocupados por la calidad de los alimentos y por el equilibrio dietético, tampoco pueden abordar la solución de sus problemas sin la alianza con los productores de alimentos. Todo ello plantea la posibilidad de recuperar la importancia de la producción agraria, la dignificación de los que realizan este trabajo y una alianza del conjunto de la población en torno a la temática agraria.
Esta alianza está en la base de una estrategia de soberanía alimentaria.

La necesidad de alianzas es especialmente importante en los países del llamado primer mundo. Aquí, los agricultores representan un sector muy pequeño de la población activa global (en el conjunto del Estado español, el 4%, en Cataluña sólo el 2%) y recuperar la importancia de la producción agrícola exige un esfuerzo consciente por parte de las organizaciones ciudadanas. Los agricultores no pueden cambiar, ellos solos, el modelo agroalimentario dominante. Y no se trata solamente de un problema de proporciones entre la población que se dedica a la agricultura, con sus intereses específicos, y la que no. La complejidad y la extensión de este modelo dominante requiere una lucha y una reflexión igualmente compleja y extensa, que sólo un amplio movimiento ciudadano, probablemente, será capaz de llevar a cabo con una posibilidad de éxito. En este sentido, el tema del consumo y el papel de todos nosotros como consumidores es un asunto clave.

La alimentación industrial y el modelo de consumo

Desde hace tiempo existe, en nuestras sociedades asfixiadas por el consumo compulsivo, una sensación creciente de malestar ante algunas expresiones evidentes y especialmente odiosas del sistema agroalimentario vigente. Unos alimentos de bajísima calidad, absurdamente estandardizados y perniciosos para la salud, el despilfarro evidente de recursos energéticos, el creciente deterioro del territorio ligado a los estragos de la agricultura industrial…

Las técnicas de la agricultura “moderna”, junto con las exigencias económicas de los grandes grupos distribuidores y transformadores, aunque hayan hecho aumentar la producción de alimentos hasta generar importantes excedentes, han hecho bajar en picado su calidad.

La acumulación desproporcionada de sustancias químicas de síntesis es la norma en toda la cadena alimentaria: desde los plaguicidas y los fertilizantes hasta los antibióticos, a los conservantes y colorantes en la fase final de la cadena. La concentración y la mezcla de todos estos agentes químicos en los alimentos industriales es altísima.

El hecho de que todos estos alimentos hayan perdido la mitad de sus características organolépticas y sustancias alimenticias, que contengan residuos tóxicos o que sean portadores potenciales de enfermedades peligrosas no es un problema para las grandes industrias de la alimentación y las cadenas de distribución. La producción industrial y la concentración son sinónimos de altos beneficios y el hecho de que la salud y la cultura sean sacrificadas en el altar de la economía es un aspecto más de la modernidad.

El modelo de consumo dominante, ampliamente aplicado y consolidado en el Norte, cuya filosofía y efectos se están exportando al sur, se basa en una insostenibilidad de fondo que ha erosionado en estas últimas décadas muchos recursos naturales fundamentales y que en perspectiva nos dejará un mundo agotado, pobre e inhabitable.

Como ciudadanos y ciudadanas del planeta tierra estamos muy interesados, entonces, en un cambio general de estas condiciones por muchas y buenas razones: la conservación de nuestra identidad cultural como comunidades, la afirmación de la justicia, la salvaguarda de la salud y de la prosperidad de todos, la sostenibilidad.

Cambiar nuestro consumo y crear modelos comerciales alternativos

En los años ochenta y mediante la ecología política, aprendimos la importancia de dar una batalla también en el terreno de los modelos de consumo: “Mientras los tipos de demanda de bienes y servicios por parte de la población consumidora permanezcan inalterados, el capitalismo seguirá imperando(…) Reconocer eso no supone claudicación alguna en la voluntad transformadora. No es más que la constatación, nada trivial para la práctica política, de lo que en análisis es mera tautología: el capitalismo es el mejor sistema para satisfacer los tipos de demanda que el mismo ha generado e impuesto históricamente (…) Una sociedad distinta precisa de consumidores y consumos de otra clase. Requiere el renacimiento de una economía moral de los trabajadores” (Tello, 1990).

Este cambio de modelo de consumo, en la perspectiva de la soberanía alimentaria significa reconstruir los vínculos humanos y comerciales con los agricultores, consumiendo productos de temporada que se cultiven o se críen en el entorno más próximo y en armonía con él, estableciendo una nueva relación solidaria entre el campo y la ciudad. Es recuperar toda una cultura de la alimentación, dando valor a las pequeñas producciones locales y a las elaboraciones artesanas.

Si bien es verdad que no cambiaremos el modo de producción y de comercialización sin cambiar el modelo de consumo, el razonamiento inverso también es cierto. Para cambiar los modelos de consumo es necesario organizar otros mecanismos de relación entre productor y consumidor, otros mecanismos comerciales. Deberemos crear también mecanismos alternativos de comercialización o recuperar y dar un nuevo sentido a mecanismo tradicionales que hoy están siendo atacados por los grandes monstruos de la distribución. Intentar cambiar nuestro consumo sin modificar el modelo comercial dominante será un esfuerzo inútil.

En los de países del Sur, todavía la inmensa mayoría de los productos se comercializan en los mercados locales. Hay, pues, una tarea de defensa de los mercados locales tradicionales en todo el mundo. Estos mercados permiten un mayor control por parte de los campesinos y los consumidores y posibilitan que el dinero sigua repercutiendo en la economía local. Con ello abren la posibilidad, que niegan las grandes cadenas alimentarias, de una retribución digna a los campesinos y una producción respetuosa con la naturaleza. Pero, por sí solos, no lo garantizan; es necesario un trabajo consciente para conseguirlo.

Alternativas comerciales en el Norte

En los países del llamado primer mundo están apareciendo distintas experiencias que parten de una voluntad política expresada de forma organizada para crear alternativas a los modos comerciales tradicionales. La experiencia más extendida es lo que se ha llamado “comercialización de contrato”.

Es un concepto que nació en Japón hace más de cuarenta años y que se ha extendido a múltiples países. En Japón más de treinta millones de personas participan en los grupos de consumo ecológico llamados teikei. En Estados Unidos y Canadá existen más de 1.400 centros de consumo directo que llevan por nombre “apoyo comunitario a la agricultura” y que agrupan a cien mil familias. En Gran Bretaña existen cientos de grupos de consumidores que compran directamente al productor. En Francia y Suiza funcionan desde hace años estructuras y asociaciones parecidas, como las AMAP francesas, asociaciones para mantener una agricultura campesina viva.

Estos sistemas permiten a los consumidores comprar productos frescos, de temporada, cultivados en sitios cercanos y a unos precios transparentes y garantizados, fuera del mercado mundial. Además, participan en el apoyo a una agricultura duradera y de proximidad.

Por su parte, el agricultor conoce con antelación su volumen de producción y el precio que le será pagado. Su trabajo es reconocido y remunerado con un precio justo, que es un factor importante si pensamos en las fluctuaciones de los mercados internacionales.

Finalmente, este tipo de intercambio contribuye al mantenimiento o a la mejora de los vínculos entre el productor de alimentos y los consumidores.

En el Estado español, existen diferentes cooperativas que funcionan con contratos entre los productores y los consumidores y a un precio pactado de común acuerdo. Su funcionamiento es variado: con una cesta de productos o con pedidos sobre una lista; con trabajo totalmente voluntario o combinado con algunos trabajos remunerados; con un local que sólo funciona alguna tarde gestionado por los propios cooperativistas o con un local abierto al público y con horario comercial.

Estas experiencias significan, en resumen, los principios de transparencia y equidad, cultivo armónico con la naturaleza, remuneración digna para los productores, eliminación de intermediarios innecesarios, es decir los principios tradicionales del comercio justo, aplicados a cultivos de proximidad y con campesinos locales.

Por otro lado, tenemos un movimiento a favor de un comercio justo claramente en auge y que reivindica la equidad en los intercambios comerciales entre el Norte y el Sur. ¿Podrían y deberían confluir los dos movimientos?

El término “comercio justo” nació hace años para indicar una forma de enfrentarse a las injustas relaciones comerciales entre el Norte y el Sur. Tradicionalmente, el movimiento por un comercio justo ha tenido tres ámbitos de actuación. En primer lugar ha articulado un discurso crítico sobre el mercado, el consumo, las relaciones Norte-Sur llevándolo a la gente, a los consumidores, a la sociedad civil. En segundo lugar, y ligado a este aspecto, está su capacidad de movilización social. Finalmente, lleva a cabo un trabajo en prácticas comerciales alternativas, especialmente centrada, en productos típicos del comercio internacional.

Hoy, el comercio justo, fruto de su éxito, se encuentra en una encrucijada. Por un lado, hay una visión, la que más audiencia cuenta en los medios mayoritarios, que busca insertar el comercio justo en el mercado tradicional constituyendo un nicho de ventas que permita la máxima transferencia de recursos a los campesinos del sur. Para ello no duda en crear certificaciones como el sello FLO que puede ser utilizado, por las multinacionales como Nestlé o por las grandes plantaciones como Chiquita, para lavar su imagen hablando de productos “justos” cuando dichas empresas son el paradigma de la injusticia. El precio de esta visión es abandonar cualquier aspecto transformador del comercio justo y esconder las causas de los problemas de la agricultura y de la alimentación. Concepciones que, tarde o temprano, son cooptadas por el discurso neoliberal (Montagut y Vivas, 2006). (Sobre la critica a estas concepciones se puede consultar el manifiesto contra el sello FLO en www.espaciocomerciojusto.org )

Comercio justo y soberanía alimentaria: buscando una estrategia común

Pero también hay una visión que sitúa al comercio justo en alianza con otras experiencias y otras visiones del comercio local e internacional alternativas manteniendo, así, sus principios originarios y enriqueciéndolos con visiones más amplias. Desde este punto de vista, adquiere todo su sentido integrar los principios que originaron el comercio justo a la estrategia de la soberanía alimentaria.

En primer lugar, hay que ampliar el concepto de comercio justo a las experiencias de comercialización local en el sur. Es allí donde se da la batalla decisiva por resolver los problemas de alimentación y conservación de los recursos de nuestro planeta. La visión de aplicar los principios de un comercio justo a los mercados locales es algo que esta en la base de la estrategia de la soberana alimentaria. Por lo que respecta al Norte, el movimiento por un comercio justo con una voluntad transformadora debe construir una alianza local tanto ideológica como práctica con las experiencias cooperativas de consumo agroecológico.

En efecto, desde una visión transformadora del comercio justo es imprescindible realizar una labor de educación en un consumo responsable que sepa valorar los diferentes aspectos que existen en toda la cadena comercial, generando de este modo unas relaciones comerciales de confianza. Para esta labor son imprescindibles las organizaciones con base local, especialmente las tiendas de comercio justo, que tienen el contacto directo con los consumidores. Por otro lado, las cooperativas de consumo agroecológico y las diferentes experiencias de comercialización agroecológicas tienen unos principios comunes con los del comercio justo, al menos con la visión del comercio justo ligada a la soberanía alimentaria que defendemos.

En diferentes casos las tiendas de comercio justo han incluido formas de consumo cooperativo de productos agroecológicos locales. Las ventajas son múltiples: se refuerza la coherencia de su trabajo de comercio justo como una lucha por otro modelo de alimentación; se aumenta la viabilidad de las tiendas; se generan prácticas cooperativas y asociativas que fortalecen la dinámica participativa del movimiento.

Desde el punto de vista de las cooperativas, su alianza con el comercio justo facilita el trabajo por dotar a las cooperativas y a sus asociados de una visión que vaya mas allá de lo estrictamente local (Montagut y Dogliotti, 2006).

Son pues dos trabajos aliados tanto en la visión y los objetivos de la lucha como en la construcción de prácticas económicas que ayuden a visualizar que otro modelo de agricultura, de comercialización y de consumo son posibles y se constituyan en espacios de resistencia frente al modelo dominante.

Los límites de una práctica comercial alternativa

Hemos visto que la soberanía alimentaria pone la decisión ciudadana por encima del mercado. Es pues en dicho terreno, el de la acción social y política, dónde se han de librar las batallas decisivas. Las estructuras injustas del mercado internacional no se cambiarán solamente ni fundamentalmente por introducir algunas prácticas alternativas dentro del mercado. Hay que cambiar las mismas características de este mercado y ello se hace poniendo la política en el puesto de mando y la alimentación local por encima de la comercialización de excedentes en mercados más amplios. Mientras nuestra fuerza en el mercado esté en los recursos monetarios que tenemos, siempre estaremos en desventaja. En la acción política, en cambio, nuestra fuerza está en que somos la mayoría de los ciudadanos. Es sin duda un terreno más favorable para los cambios sociales.

Es por esto que, por importante que sean las practicas alternativas de otras formas de consumir y comercializar, debemos de huir de la visión, hoy en boga, de que muchas acciones individuales de consumo responsable, por si solas, tendrán como efecto cambios estructurales. La lucha política, es decir el esfuerzo colectivo por condicionar las normas sociales, incluido el mercado, puede ser complementado y fortalecido por alternativas de consumo y comercio, pero nunca sustituido. Parafraseando el lema de la Vía Campesina: si queremos globalizar la esperanza es necesario globalizar la lucha.

*Xavier Montagut es presidente de la Xarxa de Consum Solidari.

Bibliografía

- Altieri, M. et al. (2000) “Agroecología para combatir el hambre en el sur” en Revista del Sur, nº 105/106.
- Montagut, X. y Dogliotti, F. (2006) Alimentos globalizados, Barcelona, Icaria editorial.
- Montagut, X. y Vivas E. (coord.) (2006) ¿Adónde va el comercio justo? Barcelona,
Icaria editorial.
- Tello, E. (1990) “Demandas ecosocialistas” en Mientras Tanto, nº 39.

dissabte, 3 d’abril del 2010

SE CONSTITUYE EL GRUPO UNION POR LA 3ª REPUBLICA.



LQSomos. Joan Soto. Abril de 2010.
Nota de prensa:
Compañeros y compañeras, camaradas todos y todas:

Después de meses de informaciones, mails y contramails, etc., se ha constituido ya, oficialmente, la Plataforma "UNIÓN POR LA TERCERA REPÚBLICA" que tiene la intención de abrir un nuevo espacio asociativo de naturaleza político-social para trabajar en Pro de la verdad, la justicia y la reparación y de recuperar la legitimidad democrática de la república. La plataforma nace con vocación dialogante y pluralista para intentar aglutinar los esfuerzos y las fuerzas de todos los grupos republicanos y de memoria histórica del estado bajo un pacto de mínimos de todos los republicanos y republicanas para trabajar juntos en favor de la recuperación de la tradición republicana y de la consecución de la tercera república.

De ahora en adelante todos los mails que mandemos como plataforma los vais a recibir a través de esta dirección de correo electrónico: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla '; document.write( ' Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla El grupo UNIÓN POR LA TERCERA REPÚBLICA se constituye como una plataforma político-social de ámbito estatal que no reconoce el pacto de silencio de la transición ni ningún otro gobierno excepto el de la República. La plataforma aglutina y se siente solidaria y hermanada con todas aquellas personas y grupos que, al margen de su ideología política, creencias religiosas, raza, cultura, lengua, sexo, orientación sexual u otras razones del índole que sean, lucharon por la República y lo quieren seguir haciendo.

Los miembros de esta plataforma nos definimos como federalistas pero nos sentimos hermanados con todos aquellos que defiendan otras vías como puede ser la confederal.

Nuestros objetivos básicos son:

1. La implantación, estructuración y potenciación en el seno de la ciudadanía, de un estado social y democrático de derecho, republicano y federal.

2. La apertura de un espacio de debate tanto en el seno de la izquierda real como en el seno del conjunto de pueblos que forman el Estado Español con el objetivo de construir una reflexión colectiva en relación a qué modelo de país queremos.

3. La lucha por la implantación de los valores republicanos en la sociedad.

4. Fomentar los valores y actitudes tendentes a profundizar en las ideas de democracia, república, libertad, paz, igualdad en la diversidad, igualdad de oportunidades, respeto, justicia social, fraternidad, solidaridad y laicismo.

5. Difundir la cultura republicana y su aplicación en el marco del Estado Español.

6. Fomentar y realizar actividades relacionadas con la difusión de la cultura republicana. Entre dichos actos estaría la realización de conferencias y otros actos públicos. Una de las acciones que planteamos como plataforma es el de intentar la realización, a nivel estatal, de una consulta popular sobre la tercera república.

¡VIVA LA REPÚBLICA!

HACIA UNA ALIANZA POR LA SOBERANIA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS.





LQSomos. Esther Vivas. Abril de 2010.
Grupos y redes en defensa de la soberanía alimentaria de distintos territorios del Estado español se reunieron el 19 y 20 de febrero en Vinyols i els Arcs (Tarragona) para avanzar en la construcción de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos. Unas cincuenta personas representantes de colectivos impulsores de esta iniciativa en Castilla y León, Andalucía, Catalunya, Madrid, País Valencià, Castilla-La Mancha, Euskal Herria, Extremadura, Galicia y Asturias se encontraron para debatir acerca de los objetivos y del plan de trabajo a llevar a cabo. En palabras de Paul Nicholson, del sindicato agrario EHNE y de La Vía Campesina: “La Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos quiere ser un movimiento social. No estamos haciendo una nueva organización ni plataforma. Queremos apoyar las actividades que se dan en lo local, nunca sustituir, y construir una propuesta política de acción entorno a la soberanía alimentaria a medio y a largo plazo”.

El encuentro sirvió para intercambiar experiencias, dotarse de un marco de coordinación y de trabajo estatal, enfatizando la autonomía local, y acordar algunas temáticas clave como la lucha contra los transgénicos o la Política Agraria Común (PAC), entre otros temas, a la vez que se asumieron algunas fechas importantes de movilización como el 17 de abril, jornada internacional de lucha campesina, y un próximo encuentro en invierno del 2010.

Un movimiento desde la base

Desde su lanzamiento a finales del 2008, en el 6º Foro por un Mundo Rural Vivo organizado por Plataforma Rural, se han ido creando, poco a poco y con ritmos distintos, redes y espacios en varios territorios del Estado español con el objetivo de construir esta alianza de “abajo a arriba”. Unos marcos de trabajo que en cada lugar se han dotado de un modelo organizativo propio y han establecido unas prioridades en función de sus realidades locales, aunque hay un elemento común: todos comparten la voluntad de sumar en un mismo espacio a campesinado, grupos de consumo, ecologistas, ONGs, feministas, colectivos de comercio justo, apostando por la creación de “solidaridades” entre el campo y la ciudad y por la construcción de la soberanía alimentaria desde lo local.

Pero, ¿cuáles son las perspectivas de futuro de este proceso? Debemos de señalar que el propio lanzamiento de esta iniciativa es un paso adelante muy importante para consolidar la construcción de redes a favor de la soberanía alimentaria. Asimismo, el peso dado al trabajo y a la coordinación local es fundamental para la consolidación y el arraigo de una iniciativa de estas características, pero sin olvidar la coordinación estatal y la perspectiva global que da el marco de La Vía Campesina.

Otro elemento es la voluntad de crear “movimiento social” apoyando iniciativas ya existentes, como marcos de trabajo e intercambio entre productores y consumidores. Es necesario un movimiento social, amplio y combativo centrado en la movilización a favor de la soberanía alimentaria, en un contexto de crisis alimentaria global y de empobrecimiento del campesinado familiar tradicional, dando un peso específico a las aportaciones feministas, ya que la lucha por la soberanía alimentaria, visto el papel de la mujer en el campo y en el sistema alimentario, requiere de una perspectiva antipatriarcal.

Otro reto es la coordinación tanto territorial, entre los distintos núcleos, como sectorial, entre las redes que participan en la Alianza (ecologistas, comercio justo, mujeres, campesinos, consumidores), estableciendo convergencias con otros movimientos sociales.

Las resistencias a favor de la soberanía alimentaria de los pueblos en el Estado español han empezado a dar sus primeros pasos, pero queda mucho camino, discusiones, debates y aportaciones. El reto no es nada fácil, pero el escenario que plantea el actual contexto político, social, económico, alimentario, medioambiental urge de propuestas de este tipo.

La primera semilla: Nyeleni

Este proceso se enmarca en el llamado internacional de La Vía Campesina a crear redes regionales a favor de la soberanía alimentaria. Esta propuesta surgió del Foro Internacional por la Soberanía Alimentaria, en febrero del 2007 en Malí, con el nombre de Nyeleni, en honor a una campesina maliense. Un foro en el que participaron más de 500 representantes de organizaciones campesinas, pescadores, pastores, consumidores... de más de ochenta países y que fue impulsado por La Vía Campesina, junto con otros movimientos sociales como la Marcha Mundial de Mujeres, el Foro de los Pueblos Pescadores, Amigos de la Tierra, entre otros.

Más artículos de la Autora

* Esther Vivas es miembro de la Xarxa de Consum Solidari y participa en el proceso de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

*Artículo publicado en Diagonal

A favor de un Proceso constituyente por la Tercera República.


LQSomos. Red de Municipios por la Tercera República. Abril de 2010.
Modelo de moción a presentar en los Ayuntamientos a favor de un Proceso Constituyente por la Tercera República.

De acuerdo con lo establecido en la Ley de Régimen Local y el Reglamento Orgánico de Funcionamiento de las Administraciones Locales, el Grupo Municipal de... eleva a la consideración del pleno del Ayuntamiento de ………… la siguiente moción:

EL AYUNTAMIENTO DE .............. POR UN PROCESO CONSTITUYENTE HACIA LA III REPÚBLICA

PREÁMBULO

Los republicanos de toda condición, comprometidos con los ideales de Justicia, Libertad, Igualdad y Fraternidad, herederos del legado social, cultural y emancipador de la II República, hemos de manifestar nuestro más firme rechazo al modo en que la actual Constitución impone a los españoles una monarquía heredera directa de la dictadura de Franco. Asimismo, no podemos aceptar que se hurte a la ciudadanía la posibilidad de elegir la forma de Estado. DECLARACIÓN DEL AYUNTAMIENTO DE …………… HACIA UN PROCESO CONSTITUYENTE POR LA III REPÚBLICA.

Ciudadanos/ ciudadanas:

En la España de hoy, el régimen republicano sería el mejor marco para la defensa de los derechos y libertades democráticas, instrumento imprescindible para asegurar el autogobierno de los diversos pueblos que componen nuestro Estado y un medio para superar los límites que la economía capitalista impone al desarrollo efectivo de los derechos sociales.

El Ayuntamiento de .............. hace un llamamiento al conjunto de los hombres y mujeres para defender la memoria y los valores de la república de los trabajadores y trabajadoras, de la paz, a denunciar y combatir con fuerza las diversas acciones que pretenden denigrar la realidad de lo que fue la II República Española. Por ello propiciamos una estrategia unitaria para apertura de un proceso constituyente. Llamamos a iniciar y desarrollar este movimiento cívico y político de carácter convergente y unitario en todos los niveles organizativos, como germen para la consecución de la III República Española, sobre los siguientes pilares:

1º.- En primer lugar, tendrá que vertebrarse a partir del reconocimiento de los derechos humanos: civiles, políticos, sociales y medioambientales, de este modo avanzaremos hacia una sociedad de pleno empleo, con reducción de la jornada laboral y reparto del tiempo de trabajo, con desarrollo sostenible, con protección social plena y fiscalidad progresiva.

2º.- Planteamos, en el marco del modelo de estado republicano, la democracia radical y participativa, se trata de llevar la democracia a ámbitos hoy vedados, como la economía o la cultura, así como profundizar en la democracia política.

3º.- Queremos rescatar el inmenso valor histórico, ético y político del artículo sexto de la Constitución Republicana de 1931 para defender una política de paz: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”.

4º.- Apostamos por un modelo de estado inspirado en los valores del humanismo laico, que se asienta en el principio de la libertad absoluta de conciencia. Hay que derogar el inadmisible Concordato suscrito con el Vaticano hace tres décadas y liberar a la escuela pública del adoctrinamiento de la religión católica.

5º.- Está el valor de la austeridad, entendido como la racionalidad y la sintonía entre las necesidades sociales y las aportaciones presupuestarias y de infraestructuras necesarias.

6º.- La situación política prueba la necesidad de construir un Estado federal republicano y solidario que supere la denominada “España de las autonomías”. Los territorios federados, para la construcción del nuevo Estado, aceptarán como patrimonio común de todos los siete ejes que desarrollan la propuesta republicana. El desarrollo legislativo corresponderá a las Cortes Generales de la República y el desarrollo ejecutivo al Gobierno Federal. El Estado tendrá tres administraciones: la General, la de cada federación y la municipal, avanzaremos hacia la comarcalización de cada federación. En la atribución y ejecución de las competencias se tendrá en consideración el principio de subsidiariedad.

7º.- Pretendemos construir la Tercera República Española en el marco de una Europa federal a partir del impulso de un auténtico proceso constituyente europeo.

ACUERDOS

PRIMERO.- El Ayuntamiento de .............. se constituye en Comisión Promotora de la III República, como ya han hecho y avalado los Plenos de otros Ayuntamientos, para impulsar un proceso constituyente hacia la República, utilizando todos los mecanismos democráticos y pacíficos que prevé la Constitución Española en sus artículos del 166 al 169.

SEGUNDO.- Hacer llegar la presente iniciativa a Las Cortes Generales, a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos, así como a la Unión Europea y a la Comunidad Internacional para su reconocimiento y estudio, para que transcurra por los cauces democráticos, y para que se hagan eco las instituciones constitucionalmente competentes.

TERCERO.- Declaramos agotado el modelo de Estado actual, y llamamos a la ciudadanía a demandar la reforma de la Constitución, y la convocatoria de un referéndum, donde sean los ciudadanos y las ciudadanas los y las que decidan con votos democráticos, la forma de Estado que prefieren para el Estado Español.

dijous, 1 d’abril del 2010

Centenario de un poeta condenado.



LQSomos. Josu Goñi*. Marzo de 2010.
En el año 2010 se conmemora el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, condenado a muerte por su compromiso con el pueblo y con los ideales de progreso y cultura de la Segunda República Española, así como por hacer de la poesía la mejor arma revolucionaria.

Miguel Hernández es un ejemplo de poeta comprometido con los valores de la izquierda, con el mundo del trabajo, con la libertad y la justicia. En la contienda fratricida que siguió al golpe de Estado del general Franco contra el Gobierno de la República, Miguel Hernández continuó su trayectoria poética y humana, ingresando como voluntario en el Ejército republicano: se incorporó al Quinto Regimiento de Zapadores, organizado por el Partido Comunista, el 23 de septiembre de 1936, y participó en la defensa de Madrid, Andalucía, Extremadura y Teruel. Siguió escribiendo y desarrollando una intensa labor cultural en defensa de la República. Sus poemas de estos años se agrupan en varios libros, entre los que destaca Viento del pueblo, que vio la luz en 1937. Miguel Hernández forma parte del patrimonio cultural de la Humanidad; su poesía sigue siendo palabra en el tiempo para denunciar la injusticia y luchar por la libertad; él no entendía el papel del poeta y del intelectual sino estaba arraigado en un compromiso social y político; no desertó nunca de su clase social, de su condición de campesino pobre, ni del poder transformador de la palabra… Asimismo, encontró en el Partido Comunista de España un lugar natural de trabajo y de lucha, y, para los comunistas, es un orgullo contar en nuestra organización con el gran poeta, el gran hombre y el gran comunista que fue Miguel Hernández y que sigue siendo en su obra y en nuestra memoria.

Pero hay que denunciar a muchos medios de comunicación, y a organismos controlados por la derecha, que callan sobre quién fue Miguel Hernández. También se debe denunciar al Gobierno del PSOE, que mantiene la vigencia de los juicios de los tribunales franquistas que consideraban el 18 de julio como fuente de derecho, por lo que la defensa de Miguel Hernández no puede estar separada de la defensa de los miles de personas que compartieron con el poeta su lucha por la República, primero en el 5ª Regimiento, después en el Ejército republicano, y finalmente en las cárceles franquistas.

Para rehabilitar la figura de Miguel Hernández, lo que tiene que hacer el PSOE es promover los cambios legales que permitan la anulación de su juicio, así como la de todos los que murieron por la República. Y ya el colmo del cinismo es que aparezca en la web del Ministerio de la Presidencia: Sus Majestades los Reyes presidirán la Comisión Nacional del Centenario del Nacimiento de Miguel Hernández. No hay ningún comunista en esa comisión, pero, además, es una vergüenza que la presida alguien que ha dicho “no permitiré que nadie hable mal de Franco en mi presencia”, o que juró los principios del Movimiento Nacional. El sucesor de su asesino es el que va a presidir su aniversario. Más vale que cambiemos este régimen por el que hubiera querido Miguel: la III República.

Por eso, desde el PCE hacemos una convocatoria amplia a toda la izquierda política, social y cultural, para convertir el centenario de Miguel Hernández en una ocasión privilegiada en pro de la lucha ideológica y la recuperación de la memoria histórica Y acogeremos todas las propuestas encaminadas a actualizar, en el año 2010, el legado de un poeta comunista -a quien Pablo Neruda puso como ejemplo de corazón purísimo-, y de quien nuestro camarada Marcos Ana ha dicho que “todas las injusticias, toda la fiebre de redención humana, arden en las canciones del río de sangre juvenil que va a una hermosa muerte para ganar la vida”.

* Militante del PCE-EPK. Publicado en Errepublikaren Aldeko Gunea

Miguel Hernández. 100 Aniversario

dissabte, 27 de març del 2010

Comando en Isaac Peral...(Granos de arena que hacemos playas).




LQSomos. Rafael Seco de Arpe. Marzo de 2010.
Un relato real de un pequeño recuerdo de lo que un día fuimos e hicimos, para que se sepa y no se olvide.

Aquella tarde de primavera, subía una fresca brisa desde el Parque del Oeste, que anunciaba el verano. Bajamos paseando desde el Parque Móvil hacía la “Universitaria”, como tantas tardes solíamos hacerlo. Me gustaban aquellas calles rectas que iban hacía el campo, ese lugar fascinante y que estaba tan lejos. Desde las aceras de Donoso Cortes o Fernández de los Ríos, se podían ver los picos de las Sierra del Guadarrama como moles oscuras que cerraban el horizonte. Muchos años mas tarde, estoy escribiendo este relato desde mi casa, sita precisamente en uno de los valles mas bonitos de dicha Sierra.

Repasamos una vez más la coartada: Somos amigos del barrio, nos conocemos del club parroquial del que somos socios. Vamos dando un paseo hasta los bares de Princesa a ver si ligamos. Yo no sabía muy bien lo que iba a pasar. Carlos me dijo que era un salto de la FUDE por la huelga de Medicina. El curso siguiente esperaba hacer el COU y luego estudiar esa carrera. En aquellos días, nuestro futuro estaba tan lejos como los picos de la Sierra del Guadarrama. A las siete en punto desembocamos en la calle Isaac Peral desde la de Donoso Cortes. Mi decepción fue enorme. Allí no había ninguna manifestación. En la calle, coches y autobuses transitaban sin problemas y por las aceras paseaban las mismas personas que en un día normal. Solo los bares o las paradas de los autobuses estaban anormalmente llenos. Carlos no se inmutó y me animó a que le siguiera como si no pasase nada.

De improviso, unos chicos que iban delante de nosotros y que parecían venir de una piscina, pues llevaban unas toallas enrolladas bajo el brazo, corrieron hasta el centro de la calle, se pusieron a dar palmas y desplegaron las toallas que resultaron ser banderas republicanas y rojas con las siglas de FUDE-FRAP rotuladas en negro.

Aquel instante cambió mi vida. El tiempo se detuvo y el silencio forzado de aquella época oscura se rompió en cientos de pedazos ante mí. Era jueves, 1 de Junio de 1972.

Toda la gente que esperaba el autobús, que llenaba los bares, que paseaban por la acera, e incluso que estaban escondidos en los portales, “saltaron” al centro de la calle con el ímpetu de una fiera:

¡FRAP, FRAP, FRAP!,¡FRENTE POPULAR!- ¡ABAJO EL FASCISMO¡ ,!ABAJO EL FASCISMO¡.

La engañosa tranquilidad de la tarde se había roto con un trueno imparable que hacía temblar los edificios. Me quedé parado, impresionado por la ferocidad de aquellos gritos. Carlos me empujó y salté a la calle. Me puse en cabeza de la manifestación. Algunas personas llevaban barras de hierro en las manos. Por fin me atrevo a gritar yo tan bien. Puño en alto, mirada al frente. Es una furia que sale de dentro.

Un grupo se separa de la manifestación y corre hacia el rectorado, la pareja de grises que custodian la puerta, al verlos venir, salen corriendo hacia el camino del tranvía, al saltar el seto a uno de ellos se le cae la gorra, que deja abandonada. Alguien rompe una ventana, escucho los cristales rotos, e inmediatamente explota una enorme llamarada que llega hasta las ventanas del segundo piso, el rectorado está ardiendo. El grupo vuelve a la manifestación.

En el mesón conocido como el Parador de la Moncloa se produce un altercado con unos individuos que estaban sentados en una mesa. ¡Son sociales, a por ellos! Esas palabras me impresionaron, no fueron: ¡sociales, cuidado!, ni ¡Huyamos hay sociales! Era terror lo que producía la policía política y aquellos tipos (y tipas), del FRAP se fueron directamente a por ellos.

Con esa combatividad desembocamos en la calle Princesa. Yo no dejaba de mirar a todos lados, quería que no se me escapase nada. Allí se estaba haciendo historia. El tráfico detenido, la gente asombrada, alguno se unía, otros simplemente sonreían y otros huían. Vigilaba con recelo la actitud de los centinelas del Ministerio del aire, pero solo se les veía expectantes. De pronto se escuchan unas detonaciones secas y todo se paraliza. Nos miramos unos a otros en medio de un impresionante silencio. Alguien grita: ¡Vamos seguid, no pasa nada! ¡FRAP, FRAP, FRAP, FRENTE POPULAR! Los gritos arrecian con nueva furia, pero la gente marcha mas junta, como buscando la protección de los compañeros. Al llegar a la altura de la calle Altamirano se escucha: ¡DISPERSIÓN!, ¡DISPERSIÓN! Y los manifestantes se diluyen por las calles adyacentes. En pocos segundos todo vuelve a la “normalidad”, pero un pequeño grupo se queda, desafiante en medio de la calle. Desde la Plaza de España sube una caravana de Jeeps con las sirenas y los destellos azules. Cuando los Jeeps llegan al cruce con Alberto Aguilera, los de este grupo abandonan unas bolsas junto a un semáforo y también desaparecen. Luego me enteré que era el piquete de defensa, los últimos en irse para proteger a los rezagados. Las bolsas contenían cócteles Molotov. Apenas dos años después, yo mismo sería el responsable de los piquetes de defensa. Con paso rápido y el corazón desbocado subí por la calle Rodríguez San Pedro en dirección al Parque Móvil, donde había quedado con Carlos en el Club Parroquial, como “cita de seguridad” para confirmar que no nos había pasado nada. Durante toda la tarde estuvieron patrullando por el barrio los Jeeps de la policía.

En el verano del 2007, encontré en una librería de la ciudad de Ávila, un libro que se titulaba: “Estudiantes contra Franco” (1), Editado por La Esfera de los Libros. Y del que son autores: Elena Hernández Sandoíca, Miguel Ángel Ruiz Carnicer y Marc Baldó Lacomba. En la página 326 decía:

“El jueves 1 de Junio, una gran manifestación de mas de 800 personas de todas las organizaciones del comité pro-FRAP recorre la zona de Princesa durante más de un cuarto de hora, con decenas de banderas rojas del PCE (m,-l), republicanas del FRAP y pancartas de las distintas organizaciones en apoyo a los estudiantes de medicina…La gente aplaude a los manifestantes y se une en grupos. Las consignas “Abajo los expedientes”, “No a la Ley de Educación” y “Abajo el fascismo”, resuenan por toda la zona. Al llagar al Pabellón de Gobierno, sede del Rectorado, se lanzan 15 botellas de gasolina contra el edificio, después de barrer a los policías que lo vigilaban, oyéndose una gran explosión acompañada de una columna de humo y grandes llamaradas. Elementos de la policía y de la Social que intentan atacar a la manifestación son puestos fuera de combate. Algunos grupos siguen después hasta Rosales.”

Puede que en verdad si estuviéramos haciendo historia.

1.- Estudiantes contra Franco

Fotografía del autor, conocido con nombre de guerra como: Chito, Fierro o Albufera.

Monseñor Romero.



LQSomos. Txanba Payés. Marzo de 2010.
A 30 años de su asesinato. Monseñor Romero ha dejado una impronta en el país, en el pueblo salvadoreño. Él hizo posible que la teología de la liberación fuese praxis liberadora en un país en el que el imperio norteamericanos hizo y hace lo que se le antoja.

Desde hace ya 30 años quienes sentimos su muerte, echamos en falta - y le recordamos - no por su martirio si no por su compromiso con los más pobres del país, y teniendo en cuenta su práctica liberadora es que podemos realmente hablar y vivir a Romero.

Él supo combinar teoría y práctica teológica en la realidad salvadoreña. Hablar de Romero es señalar a los culpables de sus asesinato, recordar a monseñor supone seguir creyendo que sólo con la organización social y política es posible cambios radicales en el estado salvadoreño. Monseñor romero fue el primero, desde la iglesia en el salvador, señalar las verdaderas causas de la miseria y la pobreza en el país. Él sabía muy bien lo que decía. Sabía cómo funcionaba la oligarquía y la burguesía del país. Sabía tanto de ellos porque venía precisamente de ahí. La oligarquía como la burguesía fueron sus mecenas en el arte de la mentira y del soborno, con él lo hicieron sin que él fuese consciente de ello, al menos eso parece, porque es mucho después que se da cuenta de cómo la oligarquía y la burguesía lo habían estado utilizando como un obispo que en nombre del dios de los ricos, justifica la represión y el asesinato.

Sin embargo es a partir de la muerte de su amigo Rutilio Grande, sacerdote jesuita asesinado por los cuerpos represivos que Monseñor se da cuenta de cuál es la realidad que envuelve al país, y que los verdaderos responsables de tantas injusticias son precisamente quienes le adulan. No tarda en darse cuenta y empieza su corto pero intenso camino en la historia de El Salvador, y, se pone al lado de los más pobres del país.

La guerra terminó en el país. La guerrilla salvadoreña entregó las armas y se rindió a las componendas políticas y a las reformas. Hoy podemos leer muchos de los acierto políticos de Monseñor Romero en la realidad salvadoreña, sus denuncias contra la corrupción y contra la injusticias siguen tan vigentes como hace treinta años.

Termino la guerra sí. Y este artículo pretende en su aniversario; recordar a Romero pero también hacer praxis la denuncia. Terminó la guerra y lo que nos ha realidad y la historia nos está demostrando en estos casi veinte años de que finalizó la guerra es que las elecciones no son la panacea de los cambios que se tienen que hacer en El Salvador. Porque como la mayoría del pueblo que las elecciones, son la herramienta política y eficaz para que el imperio yanqui justifique su injerencia tácita en el gobierno, gobierne quien gobierne. El sometimiento económico a las políticas neoliberales impulsadas por los gringos siguen siendo las mismas y son las que, en estos tiempos, sigue llevando a la inmensa mayoría del planeta a vivir en condiciones paupérrimas.

Y es ahí, precisamente ahí, donde la palabras de Romero les denuncia. Y hablar de la realidad salvadoreña en el 30 aniversario de su muerte es hacer memoria de Romero, es como hacer una presencia actual de sus denuncias. “de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre” esto fue lo que les dijo a los dirigentes de la democracia cristiana que haciendo uso de un golpe de estado llegaron al poder. Al principio pidió “prudencia”, pidió confianza…, pero al cabo de poco tiempo se dio cuenta que la realidad, le estaba demostrando que el imperio, la burguesía y sus militares se ensañaban, reprimiendo a las organización populares, en vez de calma el pueblo tuvo más represión. Es más fue en el corto periodo del gobierno de la democracia cristiana cuando más se reprimió al pueblo, y Romero, enseguida vio la mano yanqui estaba detrás del gobierno demócrata cristiano.

Las elecciones en el país han llevado a Mauricio Funes al poder, si, a Funes, pero no al partido del FMLN. Esta demostrando que la política económica es la que la extrema derecha salvadoreña adopto según las órdenes del imperio por medio del FMI y del BM. El FMLN no gobierna, el que está gobernando en el país es Mauricio Funes y sus amigos, esos que le auparon para irse a las elecciones con el FMLN. La miseria sigue en el Salvador. 30 años después de la muerte de Romero. Las situación de miseria y pobreza continúa siendo el día a día de la mayoría salvadoreña.

En este 30 aniversario además de recordar y rememorar su nombre y su práctica revolucionaria de la mano de la teología de la liberación es necesario reflexionar qué se está haciendo ahora en El Salvador, y si las cosas van mal, se tendrá que revisar, otra vez, la historia y aprender como lo hizo Romero el día que decidió defender y luchar por la clase obrera, campesina y por los millones de pobres que habían y hay en el país.

dijous, 25 de març del 2010

DEMOCRACIA VIRTUAL.



LQSomos. Ángel Escarpa. Marzo de 2010.
(Entre Millán Astray y la dama con los ojos vendados).

Cuando venimos a darnos cuenta del escaso interés que despierta en la población lo político, la escasa credibilidad de que goza esta seudo democracia, la parca vocación democrática de la ciudadanía y la mísera complicidad que es capaz de arrancar en nuestra sociedad este tinglado y todos aquellos que viven de este negocio de la política, es cuando podemos ver una pintada fascista en nuestras calles, durante días y días, y a ningún edil, a ningún ciudadano con sensibilidad democrática, a ninguna autoridad se le ocurre la caridad de una intervención. (No duró más allá de una semana aquella de: ¡¡VIVA LA III REPÚBLICA!!) Ésta en cuestión rezaba así: “Caballeros, sobre el sol, Arriba España y Garzón al paredón”. Todo esto sobre el muro del Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad ésta con un alcalde PSOE, un cabildo del mismo partido y en una isla que, en el pasado, sufrió la pérdida de un diputado del Frente Popular y un delegado del Gobierno, (PCE y PSOE respectivamente) ambos fusilados en 1936, a más de numerosos ciudadanos y ciudadanas, que fueron arrojados a las simas de Arucas y Jinámar, y los que fueron agarrotados o ejecutados en Gando o en los acuartelamientos de La Isleta por intentar detener a las fuerzas franquistas en aquel infame 18 de julio, de tan triste memoria para los auténticos demócratas de este país.

En qué poco queda todo eso de la jornada de puertas abiertas en el Congreso, las lecturas colectivas del Quijote el Día del Libro en el Círculo de Bellas Artes, los discursos de SM en Año Nuevo, las celebraciones diversas el Día de la Constitución, los paseos militares el Día de las FFAA, toda esa parafernalia hueca y vacía que no sirve más que para justificar sueldos, presupuestos y cubrir el déficit auténticamente democrático que quebró con la derrota de la República.

Qué poco democrático y cuán poco didáctico todo esto para ese niño que se dirige a diario a su escuela, donde a buen seguro le hablarán de valores democráticos y del crecimiento personal, pero que probablemente no merecerá la pintada en sí ni un mal comentario por parte del docente, a pesar de que esté en juego la credibilidad del régimen. Qué poco didáctico y ejemplar también para ese joven universitario que pasa por allí con su moto, en la “guagua” o caminando y que, tarde o temprano, tendrá que defender a los ciudadanos en un juicio o tendrá que tomar decisiones en un posible cargo político.

Sin ánimo de presunción o jactancia, me pregunto aún, al día siguiente de que estas manos tomaran un bote de spray para emborronar tan infamante mensaje: ¿dónde estaban entretanto los cachorros de Antonio Cubillo?, que unos días antes desplegaban una bandera independista en su manifestación, exigiendo la “descolonización” del Archipiélago y la independencia. Esos mismos zagales que no se cortan un pelo en llamarte asesino cuando portas en las manis una bandera de la República Española. Qué dirían los poetas como Lezcano, Padorno, los Felo Monzón y los Agustín Millares, José Rivero, Fernando Sagaseta, todos los intelectuales que sufrieron cárcel o persecuciones en el franquismo; qué hubiera hecho la Policía Local o la Nacional si, a las dos de la tarde, hubieran sorprendido a un tipo, sin cobertura de partido ni organización alguna, qué hubiera hecho el señor juez si le hubieran presentado a este ciudadano delante diciendo que estaba pintando un muro con un spray. Me quedaré con la duda hasta que tenga que salir de nuevo a la calle para ejercer como antifascista.

Decir que hay un importante déficit de valores democráticos en la España borbónica quizás no sea decir nada nuevo, pero, hoy más que nunca, es necesario decir que me parece una autentica villanía que para lo único que se recuerda desde los “demócratas” de la derecha de este país a aquella República del treinta y uno es para recordarla como la “quemaconventos”, cuando, en realidad, debiera ser recordada y festejada como Día Nacional, que no fue otra cosa aquella que nos devolvió la dignidad, el título de ciudadanos libres, una conciencia nacional que nos habían negado los que en el pasado nos llevaban a los mataderos de Europa, América y África para extender su Imperio.

Cuánto mejor no harían sus “señorías” si, en lugar de celebrar un 2 de mayo que nos arrojaba de nuevo bajo los caballos de la Monarquía, hicieran justicia de una vez y, considerando lo que de ejemplarizante tuvo aquella experiencia, aquel hito en nuestra historia, el referente más importante en nuestra historia reciente, que nos dio una Constitución que sentó las bases para poner en pie esto, recuperasen los valores republicanos para nuestras escuelas, a fin de hacer de nuestros hijos y nietos ciudadanos dignos de una Tercera República, que es de lo que se trata: renovar el tejido moral de esta sociedad que se cae a pedazos, sin que se haga nada por salvarla porque, en definitiva, del Rey para abajo, aquí se está por salvar el puesto de trabajo.

Pero estaba hablando de un juez. Un hombre íntegro que, amparándose en las leyes internacionales y no en el Fuero de los Españoles de marras, estaba exigiendo responsabilidades, y justicia para esos miles de ejecutados que no conocieron la luz de estos días porque fueron asesinados en aquellos de infamia y de terror: los excesos de un franquismo que no acaba de extinguirse.

“Ellos”, cuando establecieron sus leyes y sus códigos; cuando nos impusieron sus jueces y su policía; cuando decidieron qué era legal y qué era clandestino, qué atentaba contra la seguridad del Estado fascista y qué se podía comer y leer en esta “democracia orgánica”, fusilaron a gobernadores, presidentes de Gobiernos autónomos, poetas y sindicalistas, sus manos llegaron hasta las proximidades del ex Presidente Azaña, a quien pretendieron secuestrar en su exilio para aplicarle la misma “medicina” que al Presidente Companys. Ahora, cuando conseguimos erradicar la pena de muerte de este país donde en el pasado se sufrió tanta persecución religiosa y tanto destierro, tanto hambre y tanta sed de justicia, los herederos de la España de los católicos reyes y la de los máximos beneficiarios de aquella del 18 de julio, los nostálgicos de las hogueras donde se consumían los restos de Miguel Servet, los hijos de Yagüe y de Muñoz Grandes, arman de nuevo sus garrotes vil y sus hogueras para evitar ser juzgados por la Historia.

Este juez, que tanto nos recuerda al íntegro abogado de Matar un ruiseñor, a ecuánimes jueces de la literatura y del cine, que quizás no sea la persona que nosotros elegiríamos para Presidente de la III República, quizás no mereciera nuestra aprobación como candidato para casarse con alguna de nuestras hijas, reúne todas las condiciones para convertirse en una sólida barricada desde donde combatir a los que no dudarían en ponernos de nuevo, a todos los que no compartimos su ideario, contra una pared.

¿Todavía se nos preguntará si existen razones para salir a la calle, como aquel 7 de noviembre de hace 74 años?

Ahora que, el señor Cayo y todos los personajes de Delibes, nos quedamos un poco más huérfanos.

dimecres, 24 de març del 2010

Tu firma es tu palabra.



LQSomos. Ramón Pedregal Casanova*. Marzo de 2010.
Tu firma es tu palabra, y la palabra, tu palabra, es el primer ejercicio del poder.

Firma, ejerce el poder de la palabra para exigir en la vía de un futuro republicano, de justicia e igualdad social, que los monarcas, que se excluyen de toda responsabilidad ante la ley constitucional, tengan que empezar a ser controlados por emplear dinero público en una cantidad conocida de casi 9 millones de euros más los costes de todas sus actividades, viviendas, yates, viajes, cenas, trajes, medios para todos ellos, los pague el Estado.

Firma, que es tu palabra, y la palabra, tu palabra, es el primer ejercicio del poder.

En el artículo que titulé Cuantas de estas máximas reconoce usted, resumía El Príncipe, de Maquiavelo, donde el autor enseña las pautas que debe seguir el monarca para instalarse y asegurarse el poder, todas muy aclaradoras, y para el que no lo haya leído sorprendentes, aquí, en recuerdo de aquel artículo recojo algunos párrafos: Maquiavelo… en esta tercera máxima, explica cómo instaurar la monarquía; empieza diciendo que si hay igualdad “no puede establecerse el principado”, de modo y manera que el monarca debe proceder a introducir la desigualdad. ¿Y qué es lo que conforma la desigualdad?: la compra de voluntades, los premios y nombramientos que se entregan a otros dirigentes menores que harán de intermediarios con el pueblo llano “y –dice Maquiavelo- tendrán sumisas, con sus armas y, unión, la ciudad y provincia”. … El autor es aún más preciso al añadir que “la monarquía se mantiene cuando admite una nobleza hereditaria que posea derechos y cargos que no pueden conferirse más que a una determinada clase de ciudadanos”. El plazo para estampar tu firma se termina el 10 de Abril, el día 14 los republicanos entregarán en el Congreso de Diputados las firmas recogidas para pedir por iniciativa popular que se controlen el impuesto multimillonario y los medios que del dinero público los monarcas Borbones le cobran al gobierno.

Por la tarde, ese mismo día 14 de Abril se celebrará la llegada, el aniversario de la 2ª República.

Recuerda: empieza por colocar en la sociedad la explicación sobre una injusticia histórica en España, ¿por qué tiene que haber gente que conforma instituciones de poder que desde hace cientos de años impone de generación en generación su vivir de los impuestos que pagan mayoritariamente las trabajadoras y los trabajadores? Los ricos, los empresarios, la aportación que hacen al Estado no pasa de un dígito.

En otro artículo que titulé Actualidad de la Memoria Histórica, comencé diciendo: La educación de un buen ciudadano pasa por la asunción de responsabilidades ante la sociedad,… y los miembros de la monarquía se han excluido de toda responsabilidad, tanto es así que lo han hecho constar en la Constitución que los blinda ante el pueblo.

Tu firma es tu palabra, y la palabra, tu palabra, es el primer ejercicio de poder, republicano de igualdad y justicia social.

Entra en la campaña para la recogida de firmas, ayuda a su difusión, el plazo termina el 10 de Abril, tu colaboración es otro ejercicio de poder.

Movem Fitxa !




Més de 300 activistes recolzen la proposta de candidatura anticapitalista a les eleccions al Parlament de Catalunya
Es presenta el Manifest Movem Fitxa! Impulsat per Revolta Global-Esquerra Anticapitalista

24 de març de 2010

Més de 300 activistes han recolzat públicament la proposta de candidatura anticapitalista unitària que ha llançat Revolta Global-Esquerra Anticapitalista firmant el manifest “Movem Fitxa! Volem una candidatura anticapitaista a les properes eleccions al Parlament de Catalunya. Veure els i les firmants. Per firmar el manifest escriu a: anticapitalistes2010@revoltaglobal.cat

dilluns, 22 de març del 2010

¿El Sur le debe al Norte?



LQSomos. Esther Vivas. Marzo de 2010.
Una mirada diez años después de la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa.

El pago de la deuda externa de los países del Sur es uno de los principales instrumentos de sometimiento de éstos a la globalización neoliberal en manos de las elites políticas y económicas globales y nacionales. Se trata de un lastre que condena a la pobreza a centenares de miles de personas que ven como los bienes y los recursos naturales de sus países son expoliados, privatizados, exportados... en aras de pagar una deuda que para nada repercute en el bienestar de la población.

Un monto que aumenta día a día. Si sumamos el dinero transferido por parte de estos países desde los años 80 hasta la actualidad, observamos como la suma inicial de la deuda ha sido pagada con creces, diez veces más, pero, paradójicamente, estos países están cinco veces más endeudados. Es lo que el movimiento contra la deuda externa ha llamado “la espiral de la deuda”, una lógica de dependencia Sur-Norte que reporta importantes beneficios tanto a instituciones internacionales como nacionales. En el año 2005, por ejemplo, los países del Sur transfirieron al Norte en concepto del pago de la deuda casi 551 mil millones de dólares, cinco veces lo que los países del Norte les prestaron como Ayuda Oficial al Desarrollo, unos cien mil millones de dólares. El aniversario, estos días, de los diez años de la organización de la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa, que tuvo lugar el 12 de marzo del 2000, y que movilizó a miles de personas en el Estado español recogiendo un millón de votos contra el pago de la deuda, nos recuerda que hoy, como antes, es necesario seguir exigiendo la anulación incondicional de esta deuda ilegítima. Así como reivindicar el fin de las condicionalidades impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales y plantear el pago de una deuda ecológica, social e histórica que los países del Norte deben al Sur fruto de siglos de expolio y explotación de sus recursos naturales.

El movimiento contra la deuda externa lleva más de diez años denunciando el impacto del pago de esta deuda en las poblaciones más desfavorecidas de los países del Sur y desde sus orígenes hasta hoy ha conseguido mucho y muy poco a la vez. En el terreno de lo simbólico se han hecho avances importantes: deslegitimar a las instituciones internacionales e identificarlas, junto con los países miembros del G8, como los máximos responsables de la situación de endeudamiento actual; situar la cuestión de la deuda en la agenda política; y sensibilizar a amplias capas de la población sobre su impacto en los pueblos del Sur.

En lo que se refiere a logros concretos, el balance es mucho más exiguo. A pesar de las declaraciones de buenas intenciones realizadas en distintas cumbres internacionales, los países del G8 prácticamente no han realizado acciones concretas de condonación. En la cumbre de Colonia, en junio de 1999, los jefes de estado de los países más ricos del planeta se comprometieron a anular el 90% de la deuda bilateral y multilateral de los 42 países más endeudados. Pero, a pesar de estas afirmaciones, las cifras del comunicado del G7, setenta mil millones de dólares, equivaldrían tan solo a un 3% de la deuda total de los países del Sur. En reuniones anteriores, los líderes del G8 ya habían realizado promesas en la misma dirección: en la cumbre de Nápoles, en 1994, prometieron la anulación del 67% de la deuda; en la cumbre de Lyon, en 1996, del 80%; y, posteriormente, en la cumbre de Gleneagles (Escocia), en 2005, llegaron a prometer la cancelación del 100% de la misma. Pero las cifras hablan por sí solas: desde 1999 la deuda global de los 42 Países Pobres Altamente Endeudados lejos de reducirse ha seguido aumentando.

Esta contradicción, entre promesas y realidad, pone de relieve el interés de los países del G8 para seguir siendo acreedores de esta deuda y mantener un mecanismo permanente de transferencia de riqueza del Sur a los capitalistas del Norte. Los países que ocupen una posición geoestratégica relevante o que se muestren más dóciles seguirán recibiendo medidas de reducción de la deuda, pero que no les servirán de nada para liberarse del yugo neoliberal. La deuda es un claro ejemplo de la dominación Norte-Sur y las elites políticas y económicas no renunciarán fácilmente a ella.

Pero se han abierto oportunidades políticas para el movimiento contra la deuda. En América Latina, gobiernos como el de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador han llevado a cabo unas políticas de ruptura parcial con el imperialismo y el neoliberalismo, devolviendo al Estado un mayor papel de regulador social y con un aumento del control público sobre los recursos naturales, recuperando el concepto de soberanía nacional. En concreto, los pasos dados por gobiernos como Correa en Ecuador son ejemplos de que es posible decir “no” al pago de la deuda, como hizo en su momento Argentina después de la crisis del 2001. La denuncia de las deudas odiosas e ilegítimas y la suspensión del pago de las mismas es un acto legítimo que todo gobierno soberano debería estar dispuesto a realizar en favor de sus pueblos.

Vivir sin supermercados.



LQSomos. Esther Vivas. Marzo de 2010.
Ir a comprar al supermercado se ha convertido en una práctica cotidiana. De hecho, un 80% de nuestras compras se llevan a cabo en grandes cadenas de distribución como Carrefour, Alcampo, Eroski, Corte Inglés y Mercadona, etc. Aunque comemos y consumimos diariamente, y muy a menudo lo hacemos mediante la compra en supermercados, pocas veces nos detenemos a pensar en las consecuencias que este modelo tiene por todos aquellos que participan en la cadena de comercialización: campesinos, trabajadores, consumidores, comercio local. Ahora puede ser un buen momento para plantearnos estas cuestiones.

Algunos impactos

La concentración empresarial en cada uno de los tramos de la cadena agroalimentaria va en aumento y el sector de la distribución no es una excepción. La dinámica en Europa, por ejemplo, apunta a una tendencia ascendente. En Suecia, tres cadenas de supermercados controlan el 95,1% de la cuota de mercado, en Dinamarca tres cadenas monopolizan el 63,8%, y en Bélgica, Austria y Francia unas pocas compañías dominan más del 50%. Cada día tenemos menos puertas de acceso a los alimentos, a la vez que el productor tiene menos opciones para llegar a nosotros. El poder de la industria agroalimentaria es total y nuestra alimentación ha quedado supeditada a sus intereses económicos. Este modelo de distribución al detalle, que se ha generalizado en los últimos cincuenta años en el Estado español, comporta un empobrecimiento generalizado de la actividad campesina, la homogeneización de aquello que consumimos, la precarización de los derechos laborales tanto en sus centros comerciales como en aquellos que les proveen, la pérdida del comercio local, la promoción de un modelo de consumo insostenible e irracional. Veamos algunas cifras.

El diferencial entre el precio en origen de un producto (pagado al campesino) y en destino (lo que pagamos en uno 'súper') es una media del 490%, según cifras del sindicato campesino COAG, pero en algunos alimentos éste puede llegar a superar con creces el 1.000%, como es el caso de las patatas, los tomates, los pepinos o las zanahorias. Mientras, la gran distribución es quien se lleva el beneficio. Esta situación comporta un creciente empobrecimiento de la población campesina, con una disminución anual de su renta del 26% en los últimos cinco años. Con estos datos no nos tendría que sorprender que cada tres minutos en Europa desaparezca una explotación agraria, según datos de La Vía Campesina, ya que los pequeños productores no pueden competir con la agroindustria.

En el ámbito laboral, el trabajador está sometido a ritmos de trabajo intensos, tareas repetitivas y poca autonomía de decisión, que comportan enfermedades, como el estrés, el agotamiento, los dolores crónicos en la espalda y cervicales, etc. Además, los horarios laborales altamente flexibles, en función de los intereses productivos de la empresa, dificultan la conciliación de la vida laboral con la social y familiar, haciendo que el trabajador llegue a perder incluso el control sobre su tiempo libre.

El impacto en el pequeño comercio es devastador. Si el año 1998 había en el Estado español 95 mil tiendas, en el 2004 esta cifra se había reducido a 25 mil. El comercio tradicional de alimentos ha sufrido una erosión constante e imparable desde los años 80, llegando a ser a día de hoy casi residual.

Alternativas

¿Sin embargo, podemos vivir sin supermercados? Los grupos y las cooperativas de consumo agroecológico, la compra directa al campesino, el comercio local, las cestas a domicilio, ir al mercado... son algunas opciones alternativas que implican un modelo de comercialización de proximidad, estableciendo una relación directa y solidaria entre el campesino/el campo y el consumidor/la ciudad. Se trata de opciones de compra que van en aumento. Si antes del año 2000 en Cataluña tan sólo existían diez grupos de consumo ecológico, hoy en día esta cifra llega casi al centenar.

Esta acción colectiva en el ámbito del consumo es fundamental para empezar a cambiar dinámicas y llegar a más gente. A menudo se nos habla de nuestro poder individual como consumidores, pero aunque la acción individual aporta coherencia y es demostrativa, por sí sola bien pocas cosas podrá cambiar. La perspectiva política es clave. Por ejemplo, yo puedo formar parte de una cooperativa de consumo y optar por la compra de alimentos ecológicos, pero si no se prohíben los transgénicos llegará día en que tanto la agricultura convencional como la ecológica estará contaminada, fruto de una coexistencia imposible. Por lo tanto, hace falta movilizarnos, salir a la calle y exigir que queremos unas políticas agrícolas y alimentarias que garanticen un consumo saludable, respetuosas con la naturaleza y que tengan en cuenta los derechos del campesinado y los trabajadores.

La lógica capitalista que impera en el actual modelo agrícola y alimentario es la misma que afecta otros ámbitos de nuestras vidas: la privatización de los servicios públicos, la especulación con la vivienda, la deslocalización empresarial, la precariedad laboral. Cambiar el actual sistema agroalimentario implica un cambio radical de paradigma. Y para hacerlo la acción política y la creación de alianzas con otros actores sociales (campesinos, trabajadores, ecologistas, feministas...) es imprescindible.
MOVIMENT PER LA TERCERA REPÙBLICA !!!!
http://www.loquesomos.org/ // mp3 //
Centenars de milers d'exiliats, torturats i assassinats, han estat condemnats a l'oblit després de quaranta anys d'usurpació feixista del poder a Espanya. Trenta anys després d'aquella transició vergonyosa, ja és hora que tornem a tenir un veritable Estat de Dret.